Rubén Albés dirigió ayer, con casi total seguridad, su último encuentro en el banquillo de El Molinón. La derrota (1-3) contra el Club Deportivo Tenerife deja al club gijonés en una situación absolutamente límite, a solo cuatro puntos del descenso (que se quedarían en dos si gana el Zaragoza) cuando restan ocho jornadas para que termine el campeonato. Y obliga al Grupo Orlegi, cuya gestión está en entredicho y ha llevado al primer equipo, al filial y a la cantera, a mínimos históricos, a tomar decisiones para buscar una reacción para evitar arrastrar a la entidad al pozo del fútbol no profesional.

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