Retransmitida en directo para una treintena de países desde el centro cultural La Moneda en Santiago de Chile el pasado junio, Adolfo Domínguez convirtió la presentación de la colección otoño-invierno 2024 en un desfile global, «sin barreras ni puertas cerradas». La moda se mezcló con la danza y los perfumes para crear en colaboración con Puig, socio de la textil gallega para sus fragancias, una experiencia inmersiva que apeló a «liberarse a uno mismo». «Llevamos casi 50 años diseñando ropa para la inmensa minoría y así queremos que pueda disfrutarse en nuestros desfiles», explicó entonces Patricia Alonso, directora corporativa de Marketing y Comunicación.

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