Desde hacía ya más de una décadas la vieja champanera del Tragamón venía languideciendo fuera del foco mediático. La palmera que presidía la entrada al recinto –un espacio privilegiado en Cabueñes y muy cerca del Botánico– se ha ido muriendo y la fachada de su antiguo edificio de oficinas cubriendo de enredaderas.

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