«Para presumir hay que sufrir», dice el refrán. Pero cada vez hay más personas que no están dispuestas a esto. La comodidad, la ropa sostenible y respetuosa con el merdio ambiente y el cuidado del cuerpo son cada vez más improtante a la hora de elegir indumentaria. Más si hablamos de los pies. Las bailarinas o merceditas se vuelven a llevar. Pero no unas cualquiera.

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