Fernando Campos (Madrid, 1976) recibe a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA el mismo y convulso día en el que la multinacional alemana DKV, de la que es consejero delegado en España, ha formalizado su renuncia a participar en el nuevo concierto de Muface. Hay «tristeza» en la compañía, admite. Porque es toda una vida en la mutualidad, casi desde el principio. Y aclara: ha sido una decisión «local», no impuesta desde Alemania. También difícil y muy meditada, insiste. Pero inevitable, asegura, pese a reconocer el esfuerzo realizado por el Gobierno al subir la prima del nuevo concierto. La compañía deja la puerta abierta a seguir cubriendo la asistencia de los funcionarios en el extranjero pero, matiza, solo por un año, no tres como quiere Muface. Lo supedita a los cambios vertiginosos que se suceden en el mundo.

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