Mientras en Bruselas sigue el circo de sonrisas forzadas para repartirse los fondos, un aminorado Macron reunió en París a siete jefes de gobierno de la UE, la presidenta de la Comisión, el desahogado presidente del Consejo Europeo y un risueño secretario general de la OTAN, cuyas palabras han sonado como alarmante muestra de sumisión a Donald Trump (DT).

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