Alfonso Palacio, que dejó la dirección del Bellas Artes de Asturias hace tres semanas para incorporarse a la dirección adjunta del Prado, regresó ayer a la que fue su casa durante los últimos 12 años. Lo hizo para presentar un nuevo depósito de obra procedente del Prado, cuatro cuadros que llegan para reforzar la colección regional de pintura del siglo XIX a través del «Prado extendido», un programa que teje una red de colaboraciones e intercambios entre el gran museo nacional y la periferia, que se remonta a hace cuatro años y en el que Asturias es pionera.

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