Un empleado de una compañía aérea, que trabajaba en el aeropuerto de Palma, ha sido despedido al ser sorprendido en horario laboral bajo los efectos de las drogas. Este empleado trabajaba para la compañía Ryanair, cuya política interna prohibe expresamente el consumo de alcohol o drogas, y tenía la categoría de agente de rampa. Se movía por la zona de seguridad de Son Sant Joan, guiando a los aviones hacia las zonas acotadas donde se realiza el desembarco de los pasajeros. Para poder actuar en estas zonas de seguridad se precisa de unas autorizaciones específicas, que son aprobadas por Aena. La decisión disciplinaria acordada por la compañía ha sido avalada por una sentencia dictada por el Tribunal Superior de Baleares.

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