Después de la reconversión de finales del pasado siglo, Asturias encara otro delicado cambio de trascendencia semejante que ya tiene consecuencias. La descarbonización es de por sí un proceso caro y complejo y a la industria pesada le exige un esfuerzo aún mayor. Un mundo en ebullición, con otro orden en disputa, y el retorno de las guerras comerciales redoblan las complicaciones.

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