«Pasé la noche preocupada, sin dormir, no estuve en paz porque no sabía si el fuego llegaría a la casa y tampoco nos dejaban pasar», afirma Maribel Tamargo, dueña de una vivienda en Anzo, en Grado, ubicada muy cerca del área del incendio forestal, ya estabilizado, que afecta también a las localidades de Peñaflor y Sestiello. Los vecinos de estos tres pueblos han pasado muchos nervios durante la noche, con el ojo abierto y una mochila preparada por si había que desalojar.

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