Desde lo alto de una pequeña atalaya, entre callejuelas empedradas y empinadas y pintorescas casas blancas con puertas y ventanas de colores que se asoman al Cantábrico, el Mirador de les Muyeres guarda en silencio la memoria de Tazones. Un enclave que, aunque quizás pase desapercibido para algunos, forma parte de la historia de la villa pesquera.

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