Era un hombre tranquilo, paciente y cercano, fue una persona brillante en todos los ámbitos de la vida y, sin duda, un caballero tan extraordinario que es difícil poder transmitirlo tan solo con la palabra. Llegó al mundo como cualquiera de nosotros y tuvo una educación sólida, de aquellas que se manejaban con disciplina, pero había algo bien grande, y es que en su corazón llevaba tanta generosidad que su forma de ser le permitió integrarse perfectamente con todo el mundo.

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