Del amor al odio hay un paso

Cuando voy al hospital, mientras espero ese ascensor eterno, me da tiempo de repasar la lista de cosas pendientes, hablar con los que pasan y fijarme en los carteles y pósteres que hay. Miro de frente y veo uno que dice: «Curso de agresión a profesionales sanitarios». Pienso: «¡Ye lo que nos falta!».