Las complicaciones que está teniendo el proceso de elección de la empresa que se ocupe de la demolición de la nave de Flex están generando más que preocupación entre los vecinos de su entorno. Vecinos que llevan años luchando por eliminar ese foco de inseguridad e insalubridad y que pensaban que esta podía ser la vencida al asumir el Ayuntamiento la operación, que tiene un coste de un millón de euros.

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