Carlos Mazón es un político bastante inútil y dañino, como se ha comprobado en la gestión catastrófica de la dana en Valencia y en las múltiples versiones que ha ofrecido para contradecirse un día sí y otro también. Carece de iniciativa salvo la que él mismo elige para cumplir con sus fines o mantenerse vivo. Lo demostró cuando se apresuró a negociar antes que cualquier otro barón del PP con Vox, sin detenerse antes a pensar que esa coyunda madrugadora le podría costar la Presidencia del Gobierno a Feijóo, como sucedió en las pasadas elecciones generales y parece no escapársele a nadie. Mazón se ha convertido en una soga al cuello para los suyos, que desde Génova intentan desesperadamente desvincular su continuidad del acuerdo vergonzoso alcanzado con los amigos de Trump en España. Estos le han garantizado al presidente valenciano la supervivencia presupuestaria, pero a costa de renunciar a unos valores que los populares dicen, por otro lado, defender en materia medioambiental y de inmigración.
Publicado enOtros Última Hora
