La juventud retrasa cada vez más el momento de tener hijos. De hecho los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúan la edad media a la que las mujeres tienen su primer hijo en los 31,5 años. Teniendo esto en cuenta, es bastante probable que la edad del padre sea más elevada. A la par que se constata este retraso en la maternidad, también aumenta la esperanza de vida, por lo que en las familias de hoy conviven miembros de todas las generaciones. A todo ello hay que sumar que la difícil situación económica retrasa cada vez más la emancipación de los hijos, lo que se traduce en la existencia de una generación, normalmente personas de entre 35 y 55 años, que vive literalmente atrapada entre el cuidado de los hijos, muchas veces pequeños, y de los padres o suegros, ya mayores.

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