Con la plaza del Marqués repleta de cientos de charangueros con la ilusión por las nubes y otros muchos carnavaleros que no se quedaban atrás, los gijoneses admiraron cómo Pelayo se disfrazó de un bloque de pisos turísticos para dar el pistoletazo de salida oficial al Antroxu. Un disfraz totalmente relacionado con la actualidad, en una época repleta de problemas de acceso a la vivienda y con el plan “Llave” del gobierno local a semanas de su licitación.

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