Mercedes se despierta temprano y le gusta ser la primera en llegar al supermercado Alimerka que hay al lado de su casa. Para ella, cada euro cuenta, y está muy pendiente de las ofertas del folleto. Hugo, en cambio, no planifica demasiado; mete en la cesta lo que le apetece, sin darle muchas vueltas. Sara, en pleno ajetreo como madre de un bebé, siempre encuentra un momento para esos pequeños gestos que, sumados, generan un gran impacto. Y Paco, jubilado, ha hecho de la solidaridad un hábito. Son muy distintos, pero los une un mismo gesto: todos donan su vale mensual de descuento.

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