Un despliegue sin parangón de poderío, de acrobacias y de las capacidades de los servicios de atención a la ciudadanía surcó ayer el cielo de Gijón, donde brilló el sol y deslumbró un Festival Aéreo que puso en liza a 25 aeronaves civiles y militares que hilaron una exhibición de altura, con la presencia de dos cazas, la «huida» por una emergencia de un helicóptero de Bomberos o la precisión quirúrgica de los saltos en paracaídas. Unos 300.000 asistentes, según la organización, estiraron sus cuellos a lo largo y ancho de una bahía de San Lorenzo que volvió a responder a la llamada de la aeronáutica. «Ha sido un espectáculo incomparable», ensalzó la alcaldesa, Carmen Moriyón, sobre un evento que suponía el broche a la Fiesta del Cielo.

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